Estamos en una época
donde todo se estandariza, donde todo parece la copia de una copia de
otra copia, completamente sumidos en un mundo de prioridades falsas,
desigualdades y valores distorsionados. Una sociedad que
desgraciadamente carece de juventud inquieta y en la que la amplia
mayoría de las personas son uno más del montón, un rebaño sumiso
y acomodado en el conformismo, en un preciado bienestar.
Por
desgracia, en el mundo de los festivales también ocurre algo
parecido, escasea el carácter y la personalidad. Son pocos los que
ofrecen una programación diferente al resto o siguen unos
planteamientos honestos. Menos mal que quedan valientes capaces de
arriesgar y darlo todo por impulsar el indispensable relevo
generacional. La asociación de grupos locales de rock de Ermua (Bizkaia)
demuestra cada año con su festival Vértigo Rock que tiene ese
espíritu de lucha y sacrificio bien asimilado, no dejándose llevar
por la tendencia contagiosa del festival Viña Rock (Primar sobre
todo la rentabilidad) y siendo consecuentes a sus convicciones
internas, la satisfacción inmensa que dan las cosas bien hechas.
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| Público |
Gozo y diversión fueron las sensaciones más predominantes durante
el desarrollo de su décima edición, la cual contó con la novedad
de una carpa ante la previsión de fuertes lluvias. Un gran acierto
dada la gran tormenta que cayó bien entrada la noche, ya que la
misma hubiese propiciado a un triste desenlace. Es de lo más alarmante
el creciente desinterés social en la cultura, la poca receptividad
hacia las bandas locales emergentes. Esta nueva edición del festival
no se libró de padecerla. Las dos primeras formaciones en actuar, no
gozaron del mismo público que horas después se entregó ante el
desparpajo y la energía de Cobra y Crisix.
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| Hora 13 |
Para comenzar teníamos a
los durangueses Hora 13, con una propuesta atrevida y cautivadora, un
ensamblaje de rock voluptuoso y metal intimista apto para emocionarse
de verdad. Un minimalismo bien entendido, bajo unas texturas con un
cierto grado de oscuridad y melancolía que desencadenan un efecto
similar al de estar flotando al nivel de las nubes. La banda
encarriló bien la actuación, sabiendo colocar cada elemento en el
lugar adecuado, para provocar un mismo
sentir de todo su espectro emocional, mediante unas melodías
abiertas y con elementos brillantes dispersos en cada una de ellas
(“Cabaret”, “Anocheció”, “Nada Que Perder”, “Ser o No
Ser”...), y un aura similar al del universo, a cuando nos quedamos
completamente ensimismados mirando un paisaje, atraídos por su
abrumadora belleza, que originó un rugir a pleno pulmón en los
motores afectivos de aquellos espectadores prestos al disfrute y con
los sentidos despiertos.
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| Nemon |
El cambio de estilo fue
total de la mano de los locales Nemon. Un fundido marchoso de folk
rock teñido de distorsiones poco saturadas en las guitarras y
melodías fácilmente asimilables que inducía a un suspense
inexorable en lo más profundo de nuestra naturaleza. Un mar de
bellos oleajes vitales, “Cuadrando Círculos”, “El Rodar De Una
Canción”o “Juego De Tronos”, idéntico a ese calorcillo que se
levanta el primer día realmente primaveral y te pone más contento
que unas castañuelas, producto de una peculiar manera de fundir sus
tiernas confesiones. Líneas vocales estupendamente ligadas a una
cuidada instrumentación rica en matices que te conducen en volandas
y sin darse cuenta, al mundo intangible de las emociones, hacia
lugares agradables de evocación emocional. Como aquel que no se
conforma con leer las pequeñas notas de un viaje sino que va allí a
descubrirlo.
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| A.D |
El primer grupo que pegó
un fuerte puñetazo que hizo retumbar todo Ermua fue A.D,
acogiéndonos como agua de mayo, con los brazos en alto, para
provocar rápidamente el estruendo del público y dejar al final una
sensación de haber dado todo lo que tienen en su máxima expresión.
Cada uno de sus músicos desempeñó su papel a la perfección y con
maestría. El batería, una ametralladora humana, el guitarrista
tocando a una velocidad endiablada, con mucha técnica y clase, y la
voz gutural y cavernosa de su vocalista, todo un arpón que fue
atravesando la boca e incluso la médula espinal de quienes se
atrevieron a ponerse en frente de él. El grupo salió enchufado
desde los inicios con “Ira Infernal”, “Guerra” y “Esclavo
Del Mal, alegatos para convertir la sociedad humana en otra cosa,
repudiando las atrocidades de las guerras del siglo XX, exigiendo la
abolición de la pena de muerte para todos los crímenes y no
permitiendo la exclusión, discriminación y abuso del poder. La
gente alzaba los puños y jaleaba a la banda, que como una maquinaria
exacta vertía sobre nosotros temas como “Dinero y Mentiras” o
“Ley del Silencio”, calcinando todo lo vivo que se iban
encontrando a su paso, con un estilo totalmente pulido, guitarras
incendiarias y ritmos trepidantes que subían la intensidad y
reforzaban aún si cabe el significado de sus letras a las que te
aconsejo prestar atención ya que dentro de la realidad, no se hacen
tópicas. Masa fortificada capaz de caer sobre nosotros como un
bloque de hierro desde un rascacielos, una muestra más de tener un
buen trecho andado en poco tiempo. En pleno hervidero colérico, una
indómita versión de Ángeles Del Infierno “Maldito Sea Tu Nombre”
y la barbarie decibélica de “Disidente” que nos hizo sentir como
leones en cautividad, en busca de una presa fácil, exorcizando
nuestros demonios internos y en donde colaboraron grandes músicos de
la escena local, Ekaitz Garmendia (Legen Beltza), Kapi (OST), Txino
(Storbais) y Ian Manson (The Wizards), creando amuralladas
estructuras a prueba de bombas y ampliando una guturalidad abrasiva
que nunca dejó de herir a machetazos. A.D puedan hacer tambalear el
sistema, si siguen avanzando con firmeza sobre sus propias ideas
musicales
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| Issuna |
Igual de letales fueron
Issuna (Antiguos Multa) que contaron con el respaldo de amigos y
familiares, en plena disposición de dar un concierto con las máximas
garantías, potencia abrumadora y sonando compactos como cualquier
banda que pueda permitirse el lujo de vivir de ello. La banda mantuvo
la intensidad en unas cuotas que llegaron a superar el límite
establecido, sintiéndose cada vez más cómoda mientras iban cayendo
auténticas bofetadas de hardcore punk como “Berlín” y
“Entsalada Egunak”, demostrando su vocalista que no encuentra
dificultad alguna para llegar a sus registros más agresivos, un
músico de naturaleza incansable y desenvolviéndose el resto de sus
compañeros con precisión para terminar por arrancar una reacción a
la concurrencia, la cual supo premiarles el esfuerzo en la parte
final de la actuación, después de unas atrevidas versiones de
“Ostia” (Julio Kageta) y ”Nahiz Eta Heriotza” (Mikel Laboa).
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| Escuela De Odio |
Vivimos en un mundo
dominado por unos pocos que obsesionados por sus ansias de poder y
fanatismo ideológico están acabando día a día, a pasos
agigantados, con el estado del bienestar, pisoteando todos los
derechos sociales adquiridos tras años de lucha y haciendo reformas
duras con una clarísima intención la polarización ideológica de
los jóvenes. Ante ello, cada vez son más las bandas que no se
callan pese a la persecución y la censura, removiendo conciencias
con sus letras comprometidas de significado político como
reivindicativo. Los asturianos Escuela De Odio son una de ellas,
siguen sin dejarse pisar por nadie, fieles a su potencia, rabia y
compromiso social. Además su experiencia ya comienza a ser un grado
y su presencia escénica una muestra continua de seguridad y
eficacia, algo a lo que contribuye de manera definitiva un público
entregado desde el primer momento, dispuesto a cobrar protagonismo a
la más mínima petición. Descargaron su hardcore con toda la mala
ostia habitual, no dejando indiferente a nadie y siendo capaces de no
perder el estilo que les caracteriza haciendo crecer aún más sus
cualidades musicales. Arrancaron de un modo aplastante, con
“Diferencia” y “Fuck The Police”, una potencia sonora que
parecía imposible de sostener, para hacer mella con sus mensajes en
las mentes abiertas de aquellos que siempre ponen en duda la realidad
construida por los medios de comunicación. La gente se conectó muy
rápido al concierto, transcurriendo la actuación con todo el
sentimiento de una banda que cree en lo que hace. Fuertes sacudidas y
alegatos en encendida defensa de la lucha obrera. Fue descomunal la
intensidad que imprimieron en “Héroes De La Clase Obrera”, “Del
Perro Al Amo”, “Zu Atrapatu Arte” (Kortatu),“No Pasaran”,
“1 de Mayo” y “Asturias Arde” , con un vocalista
excesivamente exagerado en sus gestos pero que pone el corazón en
todo lo que canta. Una terapia consistente en descargar toda nuestra
mala ostia, de vivir en una sociedad sociedad podrida, corrompida a
todos los niveles.
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| InsoHmnio |
El ambiente se caldeó
instantes antes de que InsoHmnio aparecieran ante nosotros, en parte
al buen hacer y espíritu fiestero del grupo de versiones Motxaila
Band. Momento que aprovechábamos para comer algo y afrontar el tramo
final con mayores garantías. Tras un pequeño paréntesis artístico
en el seno de la banda debido a la marcha de su batería Frank,
permitiendo a su vocalista Aitor Cid embarcarse en otro proyecto
(Orihen), InsoHmnio han vuelto con ganas de recuperar el tiempo
perdido, huyendo de ciertos simplismos y con una frescura renovada en
su nuevo trabajo “Stamina”. Una propuesta exigente, profunda y
sensible, pese a la fuerza que emana de los temas. No se amilanaron
ante nada, ofreciendo un concierto sin tregua, en el que melodía y
potencia fueron un cóctel letal para caer en sus redes. Una
proliferación de sentimientos con un peso muy parejo de todos sus
elementos, con las señas de un rock metal moderno y potente que aúna
sensibilidad y carácter de una manera impecable. Un ensamble
poderoso de riqueza expresiva “Mil Horas”, “Vigilia”, “636”,
“Piratas”... Pinceladas nuevas dentro de su arte, matices sonoros
que van desde la tenue emoción hasta la más enérgica sensación.
Precisamente el contrapunto lo puso “Coca”, para mí el mejor de
la noche, donde vimos a un grupo abierto musicalmente hablando,
sabiendo plasmar y transmitir emociones diversas, con la ayuda de la
violinista Aida, llevándonos de inmediato a un final que terminaría
desbordado en energía, con las colaboraciones de Maialen (Orihen) y
Maialen Arrizabalaga (Stai Zitto), en los coros de “Istorio
Ederra”.
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| Cobra |
Siempre me ha impresionado la portentosa perspicacia musical de
ciertos grupos, en ir encajando todos sus elementos y materializando
su desarrollo a la manera del equilibrista, sin mirar nunca al suelo.
Es el caso de los bilbaínos Cobra que unificados con una inventiva
asombrosa, siguen escribiendo su prolífico legado. Parece que el
grupo se reactiva cada vez que sale del estudio, con una manera de
ser y estar en el universo musical fiel a sus convicciones, marcando
un espacio diferente dentro de la escena. En directo, la calidad
sigue presente contando además con una inyección de fuerza que se
deja notar. Sus conciertos se conciben como un ticket que da derecho
a subir y recorrer una espectacular montaña rusa de géneros
musicales, donde cada subida es un riff de metal sludge, cada looping
un estribillo salvaje y agresivo en el cual descargar la adrenalina y
cada bajada una de esas sonoridades frondosas de rocoso sonido
stoner. Empezaron brutales, sin miramientos, con un par de sus nuevas
creaciones “Skull & Bones” y “Red Tops”, cosidos a base
de efectos rítmicos de gran envergadura, transformándose su
vocalista Lete en un impredecible músico que te arrastra con él
tema a tema, una persona que vive y siente cada segundo sobre las
tablas. Temas como “Ground Zero”, “Rebel Scum”, “Miyagi”,
“General Lee” … se unieron a temas más actuales, de los que
alguno ya se ha convertido en todo un clásico. La música necesita
de estos grupos, exploradores sin complejos que no temen equivocarse
para hallar nuevas rutas de acceso y logrando que sus influencias no
parezcan salidas de un molde.
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| Crisix |
Lo de los catalanes
Crisix fueron palabras mayores, un aplastante ejemplo de agresividad
thrash metalera que incita a romperte el cuello. La respuesta del
abarrotado y acalorado público ya fue entusiasta al máximo. Su
contundencia sonora era un elemento cautivador para los aguerridos
asistentes que se habían dado cita allí. El grupo no dejó de
desbordar energía y una elaboración guitarrera digna de mención,
alcanzando su thrash límites agresivos verdaderamente altos, en
embestidas de doble bombo, con fibrosos punteos asesinos,
perforadores de cráneos y picos de intensidad vocal desgarradora
(Conspiranoia, Rise Then Rest, Frieza The Tyrant, Brutal Gadget,
Bring 'em To The Pit y Ultra Thrash), con la sana intención de
desatar circles pits descomunales y constantes en sus seguidores. La
recta final antes de los bises albergó la colaboración de Lete
(Cobra) en una acertadísima versión de “I´m Broken (Pantera) y
el espectáculo visual de “Psycho Crisix World”, con Juli
envuelto en una camisa de fuerza, superando en lo musical, las
barreras a las que los clásicos puros del estilo no han llegado. No
es que les hiciera falta echar el resto, eso lo venían haciendo
desde el principio, pero el grupo se dejó la piel en los últimos
cartuchos, “Bring 'em To The Pit” y “Ultra Thrash”, una
transfusión de sentimientos vibrante y emocionante, últimos
coletazos de una décima edición del Vértigo Rock que hay que
tildar de éxito.
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