Entrevista a los catalanes DEKTA

No se puede negar que los catalanes DEKTA hacen muy bien lo que hacen, un buen derroche de estilo con una elevada acentuación de los element...

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miércoles, 8 de junio de 2016

Crónica de la décima edición del Vértigo Rock (Ermua) 21-05-2016

Estamos en una época donde todo se estandariza, donde todo parece la copia de una copia de otra copia, completamente sumidos en un mundo de prioridades falsas, desigualdades y valores distorsionados. Una sociedad que desgraciadamente carece de juventud inquieta y en la que la amplia mayoría de las personas son uno más del montón, un rebaño sumiso y acomodado en el conformismo, en un preciado bienestar. Por desgracia, en el mundo de los festivales también ocurre algo parecido, escasea el carácter y la personalidad. Son pocos los que ofrecen una programación diferente al resto o siguen unos planteamientos honestos. Menos mal que quedan valientes capaces de arriesgar y darlo todo por impulsar el indispensable relevo generacional. La asociación de grupos locales de rock de Ermua (Bizkaia) demuestra cada año con su festival Vértigo Rock que tiene ese espíritu de lucha y sacrificio bien asimilado, no dejándose llevar por la tendencia contagiosa del festival Viña Rock (Primar sobre todo la rentabilidad) y siendo consecuentes a sus convicciones internas, la satisfacción inmensa que dan las cosas bien hechas. 

Público

Gozo y diversión fueron las sensaciones más predominantes durante el desarrollo de su décima edición, la cual contó con la novedad de una carpa ante la previsión de fuertes lluvias. Un gran acierto dada la gran tormenta que cayó bien entrada la noche, ya que la misma hubiese propiciado a un triste desenlace. Es de lo más alarmante el creciente desinterés social en la cultura, la poca receptividad hacia las bandas locales emergentes. Esta nueva edición del festival no se libró de padecerla. Las dos primeras formaciones en actuar, no gozaron del mismo público que horas después se entregó ante el desparpajo y la energía de Cobra y Crisix. 

Hora 13

Para comenzar teníamos a los durangueses Hora 13, con una propuesta atrevida y cautivadora, un ensamblaje de rock voluptuoso y metal intimista apto para emocionarse de verdad. Un minimalismo bien entendido, bajo unas texturas con un cierto grado de oscuridad y melancolía que desencadenan un efecto similar al de estar flotando al nivel de las nubes. La banda encarriló bien la actuación, sabiendo colocar cada elemento en el lugar adecuado, para provocar un mismo sentir de todo su espectro emocional, mediante unas melodías abiertas y con elementos brillantes dispersos en cada una de ellas (“Cabaret”, “Anocheció”, “Nada Que Perder”, “Ser o No Ser”...), y un aura similar al del universo, a cuando nos quedamos completamente ensimismados mirando un paisaje, atraídos por su abrumadora belleza, que originó un rugir a pleno pulmón en los motores afectivos de aquellos espectadores prestos al disfrute y con los sentidos despiertos.

Nemon

El cambio de estilo fue total de la mano de los locales Nemon. Un fundido marchoso de folk rock teñido de distorsiones poco saturadas en las guitarras y melodías fácilmente asimilables que inducía a un suspense inexorable en lo más profundo de nuestra naturaleza. Un mar de bellos oleajes vitales, “Cuadrando Círculos”, “El Rodar De Una Canción”o “Juego De Tronos”, idéntico a ese calorcillo que se levanta el primer día realmente primaveral y te pone más contento que unas castañuelas, producto de una peculiar manera de fundir sus tiernas confesiones. Líneas vocales estupendamente ligadas a una cuidada instrumentación rica en matices que te conducen en volandas y sin darse cuenta, al mundo intangible de las emociones, hacia lugares agradables de evocación emocional. Como aquel que no se conforma con leer las pequeñas notas de un viaje sino que va allí a descubrirlo.

A.D

El primer grupo que pegó un fuerte puñetazo que hizo retumbar todo Ermua fue A.D, acogiéndonos como agua de mayo, con los brazos en alto, para provocar rápidamente el estruendo del público y dejar al final una sensación de haber dado todo lo que tienen en su máxima expresión. Cada uno de sus músicos desempeñó su papel a la perfección y con maestría. El batería, una ametralladora humana, el guitarrista tocando a una velocidad endiablada, con mucha técnica y clase, y la voz gutural y cavernosa de su vocalista, todo un arpón que fue atravesando la boca e incluso la médula espinal de quienes se atrevieron a ponerse en frente de él. El grupo salió enchufado desde los inicios con “Ira Infernal”, “Guerra” y “Esclavo Del Mal, alegatos para convertir la sociedad humana en otra cosa, repudiando las atrocidades de las guerras del siglo XX, exigiendo la abolición de la pena de muerte para todos los crímenes y no permitiendo la exclusión, discriminación y abuso del poder. La gente alzaba los puños y jaleaba a la banda, que como una maquinaria exacta vertía sobre nosotros temas como “Dinero y Mentiras” o “Ley del Silencio”, calcinando todo lo vivo que se iban encontrando a su paso, con un estilo totalmente pulido, guitarras incendiarias y ritmos trepidantes que subían la intensidad y reforzaban aún si cabe el significado de sus letras a las que te aconsejo prestar atención ya que dentro de la realidad, no se hacen tópicas. Masa fortificada capaz de caer sobre nosotros como un bloque de hierro desde un rascacielos, una muestra más de tener un buen trecho andado en poco tiempo. En pleno hervidero colérico, una indómita versión de Ángeles Del Infierno “Maldito Sea Tu Nombre” y la barbarie decibélica de “Disidente” que nos hizo sentir como leones en cautividad, en busca de una presa fácil, exorcizando nuestros demonios internos y en donde colaboraron grandes músicos de la escena local, Ekaitz Garmendia (Legen Beltza), Kapi (OST), Txino (Storbais) y Ian Manson (The Wizards), creando amuralladas estructuras a prueba de bombas y ampliando una guturalidad abrasiva que nunca dejó de herir a machetazos. A.D puedan hacer tambalear el sistema, si siguen avanzando con firmeza sobre sus propias ideas musicales

Issuna

Igual de letales fueron Issuna (Antiguos Multa) que contaron con el respaldo de amigos y familiares, en plena disposición de dar un concierto con las máximas garantías, potencia abrumadora y sonando compactos como cualquier banda que pueda permitirse el lujo de vivir de ello. La banda mantuvo la intensidad en unas cuotas que llegaron a superar el límite establecido, sintiéndose cada vez más cómoda mientras iban cayendo auténticas bofetadas de hardcore punk como “Berlín” y “Entsalada Egunak”, demostrando su vocalista que no encuentra dificultad alguna para llegar a sus registros más agresivos, un músico de naturaleza incansable y desenvolviéndose el resto de sus compañeros con precisión para terminar por arrancar una reacción a la concurrencia, la cual supo premiarles el esfuerzo en la parte final de la actuación, después de unas atrevidas versiones de “Ostia” (Julio Kageta) y ”Nahiz Eta Heriotza” (Mikel Laboa).

Escuela De Odio

Vivimos en un mundo dominado por unos pocos que obsesionados por sus ansias de poder y fanatismo ideológico están acabando día a día, a pasos agigantados, con el estado del bienestar, pisoteando todos los derechos sociales adquiridos tras años de lucha y haciendo reformas duras con una clarísima intención la polarización ideológica de los jóvenes. Ante ello, cada vez son más las bandas que no se callan pese a la persecución y la censura, removiendo conciencias con sus letras comprometidas de significado político como reivindicativo. Los asturianos Escuela De Odio son una de ellas, siguen sin dejarse pisar por nadie, fieles a su potencia, rabia y compromiso social. Además su experiencia ya comienza a ser un grado y su presencia escénica una muestra continua de seguridad y eficacia, algo a lo que contribuye de manera definitiva un público entregado desde el primer momento, dispuesto a cobrar protagonismo a la más mínima petición. Descargaron su hardcore con toda la mala ostia habitual, no dejando indiferente a nadie y siendo capaces de no perder el estilo que les caracteriza haciendo crecer aún más sus cualidades musicales. Arrancaron de un modo aplastante, con “Diferencia” y “Fuck The Police”, una potencia sonora que parecía imposible de sostener, para hacer mella con sus mensajes en las mentes abiertas de aquellos que siempre ponen en duda la realidad construida por los medios de comunicación. La gente se conectó muy rápido al concierto, transcurriendo la actuación con todo el sentimiento de una banda que cree en lo que hace. Fuertes sacudidas y alegatos en encendida defensa de la lucha obrera. Fue descomunal la intensidad que imprimieron en “Héroes De La Clase Obrera”, “Del Perro Al Amo”, “Zu Atrapatu Arte” (Kortatu),“No Pasaran”, “1 de Mayo” y “Asturias Arde” , con un vocalista excesivamente exagerado en sus gestos pero que pone el corazón en todo lo que canta. Una terapia consistente en descargar toda nuestra mala ostia, de vivir en una sociedad sociedad podrida, corrompida a todos los niveles.

InsoHmnio

El ambiente se caldeó instantes antes de que InsoHmnio aparecieran ante nosotros, en parte al buen hacer y espíritu fiestero del grupo de versiones Motxaila Band. Momento que aprovechábamos para comer algo y afrontar el tramo final con mayores garantías. Tras un pequeño paréntesis artístico en el seno de la banda debido a la marcha de su batería Frank, permitiendo a su vocalista Aitor Cid embarcarse en otro proyecto (Orihen), InsoHmnio han vuelto con ganas de recuperar el tiempo perdido, huyendo de ciertos simplismos y con una frescura renovada en su nuevo trabajo “Stamina”. Una propuesta exigente, profunda y sensible, pese a la fuerza que emana de los temas. No se amilanaron ante nada, ofreciendo un concierto sin tregua, en el que melodía y potencia fueron un cóctel letal para caer en sus redes. Una proliferación de sentimientos con un peso muy parejo de todos sus elementos, con las señas de un rock metal moderno y potente que aúna sensibilidad y carácter de una manera impecable. Un ensamble poderoso de riqueza expresiva “Mil Horas”, “Vigilia”, “636”, “Piratas”... Pinceladas nuevas dentro de su arte, matices sonoros que van desde la tenue emoción hasta la más enérgica sensación. Precisamente el contrapunto lo puso “Coca”, para mí el mejor de la noche, donde vimos a un grupo abierto musicalmente hablando, sabiendo plasmar y transmitir emociones diversas, con la ayuda de la violinista Aida, llevándonos de inmediato a un final que terminaría desbordado en energía, con las colaboraciones de Maialen (Orihen) y Maialen Arrizabalaga (Stai Zitto), en los coros de “Istorio Ederra”.

Cobra

Siempre me ha impresionado la portentosa perspicacia musical de ciertos grupos, en ir encajando todos sus elementos y materializando su desarrollo a la manera del equilibrista, sin mirar nunca al suelo. Es el caso de los bilbaínos Cobra que unificados con una inventiva asombrosa, siguen escribiendo su prolífico legado. Parece que el grupo se reactiva cada vez que sale del estudio, con una manera de ser y estar en el universo musical fiel a sus convicciones, marcando un espacio diferente dentro de la escena. En directo, la calidad sigue presente contando además con una inyección de fuerza que se deja notar. Sus conciertos se conciben como un ticket que da derecho a subir y recorrer una espectacular montaña rusa de géneros musicales, donde cada subida es un riff de metal sludge, cada looping un estribillo salvaje y agresivo en el cual descargar la adrenalina y cada bajada una de esas sonoridades frondosas de rocoso sonido stoner. Empezaron brutales, sin miramientos, con un par de sus nuevas creaciones “Skull & Bones” y “Red Tops”, cosidos a base de efectos rítmicos de gran envergadura, transformándose su vocalista Lete en un impredecible músico que te arrastra con él tema a tema, una persona que vive y siente cada segundo sobre las tablas. Temas como “Ground Zero”, “Rebel Scum”, “Miyagi”, “General Lee” … se unieron a temas más actuales, de los que alguno ya se ha convertido en todo un clásico. La música necesita de estos grupos, exploradores sin complejos que no temen equivocarse para hallar nuevas rutas de acceso y logrando que sus influencias no parezcan salidas de un molde. 

Crisix

 Lo de los catalanes Crisix fueron palabras mayores, un aplastante ejemplo de agresividad thrash metalera que incita a romperte el cuello. La respuesta del abarrotado y acalorado público ya fue entusiasta al máximo. Su contundencia sonora era un elemento cautivador para los aguerridos asistentes que se habían dado cita allí. El grupo no dejó de desbordar energía y una elaboración guitarrera digna de mención, alcanzando su thrash límites agresivos verdaderamente altos, en embestidas de doble bombo, con fibrosos punteos asesinos, perforadores de cráneos y picos de intensidad vocal desgarradora (Conspiranoia, Rise Then Rest, Frieza The Tyrant, Brutal Gadget, Bring 'em To The Pit y Ultra Thrash), con la sana intención de desatar circles pits descomunales y constantes en sus seguidores. La recta final antes de los bises albergó la colaboración de Lete (Cobra) en una acertadísima versión de “I´m Broken (Pantera) y el espectáculo visual de “Psycho Crisix World”, con Juli envuelto en una camisa de fuerza, superando en lo musical, las barreras a las que los clásicos puros del estilo no han llegado. No es que les hiciera falta echar el resto, eso lo venían haciendo desde el principio, pero el grupo se dejó la piel en los últimos cartuchos, “Bring 'em To The Pit” y “Ultra Thrash”, una transfusión de sentimientos vibrante y emocionante, últimos coletazos de una décima edición del Vértigo Rock que hay que tildar de éxito.


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Público
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Hora 13
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Nemon
Nemon
A.D
A.D
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Issuna
Escuela De Odio
Escuela De Odio
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Motxaila Band

InsoHmnio
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Cobra
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Crisix
Crisix
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