No se puede negar que los catalanes DEKTA hacen muy bien lo que hacen, un buen derroche de estilo con una elevada acentuación de los element...
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miércoles, 8 de marzo de 2017
Reportaje fotográfico de Leo Jiménez en la sala Doka, Donosti 25-02-2017
Hay personas que saben hacer de pequeños instantes, grandes momentos, capaces de influir y dejar huella en los demás, de invitar a vivir una vida con sentido, sabiendo valorar los pequeños detalles que acontecen día a día y poniendo el alma en todo lo que se hace. El madrileño Leo Jiménez es uno de esos músicos que lucha por lo que cree merecer, no dejándose influenciar por las opiniones negativas y opuestas de los demás, de los que piensa que se necesitan honestidad y veracidad para componer música y mucha valentía y capacidad de desatar furia latente para transformar el mundo en un lugar mejor. Si la música tiene ese poder de provocar reacciones, en multitud de ocasiones se nos olvida por la gran cantidad de productos estériles que entran y salen de nuestras orejas sin dejar ningún tipo de mella, pero eso es algo que naturalmente no ocurre cuando tienes delante a un músico como él, sin artificios ni pretensiones innecesarias, una voz que activa un resorte en tu interior, ofreciendo un espejo en el que proyectar tus propias emociones. [+/-] Mostrar / Ocultar
En la sala Doka (Donosti) se presentó pletórico, dispuesto a hacer una retrospectiva enérgica de su larga trayectoria, asaltando el escenario como un volcán en erupción presto a escupir su fuego por cada metro cuadadro de la sala, rompiendo formalismos con un sonido muy compacto y una ejecución super precisa y tirando de oficio con tesón y entrega, una musicalidad viva cargada de loables intenciones para incendiar mentes en canciones de factura rápida, enérgica y contundente "Tu Destino", "Vuela Alto", "Desde Niño", "Con Razón o Sin Razón","Condenado", Misantropía, contribuyendo en sus quehaceres a que el disfrute del concierto fuese de lo más espontáneo posible, sin tener que estar el espectador predispuesto a ello, subiendo en pulsaciones con la ayuda de Mero Mero (Cuernos de Chivo) en "No Hay Más Canciones Para Ti", "El Dilema" y "Soy Libertad" y haciendo las delicias de los viejos nostálgicos con sendas versiones de Saratoga "Vientos De Guerra" y "Resurreción". Tremenda la honestidad de este músico cuya única motivación es que no perdamos la fe en la humanidad.