No se puede negar que los catalanes DEKTA hacen muy bien lo que hacen, un buen derroche de estilo con una elevada acentuación de los element...
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jueves, 27 de abril de 2017
Crónica de Incite, Xtortya, Ektomorf e Ill Niño en la sala Jimmy Jazz, Gasteiz 18-04-2017
Cada vez más extendido está el hecho de que una formación lleve a cabo una gira conmemorativa de uno de sus discos más emblemáticos para activar habilidades olvidadas y revivir viejas emociones. Una forma de desempolvar la memoria, evocando unas sensaciones idénticas o muy parecidas a las que vivieron en aquella época con el claro objetivo de complacer a nuevos y viejos seguidores. Los norteamericanos Ill Niño están experimentado todo ello, viviendo una segunda juventud en plena madurez creativa con su actual gira “15 years of Revolution/Revolucion”, donde exclusivamente interpretan los temas de ese exitoso álbum debut.
Un disco que marcó tendencia, dejando una huella imborrable en toda una generación, al aunar el nu metal con distintos elementos latinos, ritmos y melodías de origen étnico y con claras influencias a Soulfly o Sepultura. Tras dos cancelaciones previas debidas a una operación quirúrgica del batería Dave Chavarri y la poca profesionalidad de la primera promotora en cuestión por fin pudieron pisar tierras vascas de la mano de Frontline, tal como ya hicieran hace ocho años en la sala Totem (Villava), esta vez acompañados de Incite, Xtortya y Ektomorf.
Incite, la banda encabezada por el vocalista Richie Cavalera (hijastro de Max Cavalera), abrió las hostilidades con un sonido americano de groove metal desgarrador y agresivo al máximo. El conjunto mostró un nivel de ejecución muy alto desde los primeros temas “No Remorse” y “Up In Hell”, con un vocalista cada vez más suelto en sus movimientos y dando mayor juego en una unión perfecta entre música e imagen en base a un compenetrado trabajo rítmico, absolutamente solvente en temas del calibre de “Lost Reality”, “Tyranny's End”y “The Slaughter”, no costándoles demasiado contagiar su entusiasmo a los amantes de las emociones musicales fuertes.
Incite
La onda cambiaba completamente con los australianos Xtortya que salieron al escenario como quien se tira al vacío, luchando por hacer reaccionar a un público que en gran parte no conocía sus canciones. La banda mostraba una consistencia absoluta en su robusta base musical de rap metal, mientras que las dos voces se compenetraban a la perfección para dejar el mejor resultado posible. Les costó al principio encontrar esa reacción, pero temas como "Falling", Can´t Take This", "Boom Boom" fueron haciendo entrar en calor al público, al encontrarse los músicos en el punto óptimo de comodidad y seguridad para mostrar su verdadera identidad en un final apoteósico con "Bullet Holes And Broken Bones", poniendo el listón alto para los que vendrían luego.
Xtorya
Si el público ya había dado muestras tímidas de agrado, el chispazo definitivo lo iba a dar los húngaros Ektomorf que pusieron a prueba la resistencia del edificio con un derroche de garra y fuerza infernal en forma de un puñado de canciones labradas artesanalmente a partir de una base rítmica envolvente con mucho groove y una voz cavernosa que siempre llega potente e integra junto a unos virajes muy significativos que van cargando de alicientes la escucha. Repartieron estopa a doquier con unos cambios de ritmo brutales, unas guitarras muy trabajadas y puentes excelentemente construidos en trallazos directos a la yugular como "Agressor", "Evil By Naturer", "Holocaust" y tonalidades que pasan por diferentes partes con una mayor pegada y potencia en detrimento de una constante velocidad como "Black Flag" o "United Nations". No hubo ni un solo bajón de intensidad, con las palabras justas para presentar los temas y dando una gran imagen sobre las tablas más allá de una ejecución sin fisuras en los últimos instantes de su actuación con "You Leech" y "Outcast", donde los músicos y público ya comenzaban a saborear el buen regusto de la misma.
Ektomorf
La banda hispanoamericana Ill Niño puede permitirse el lujo de mirar hacia atrás en su carrera y cerciorarse que su personal propuesta musical no ha flaqueado demasiado dentro de las evoluciones que ha experimentado. Su gira conmemorativa por los 15 años de su exitoso primer trabajo “Revolution / Revolución” les está sirviendo para poder constatar que su popularidad sigue siendo alta. La banda llegó a Gasteiz encendida con muchas ganas de despacharse a gusto y compensar a los seguidores tras los dos intentos fallidos. Una seguridad y fortaleza en si mismos que les impulsa a subirse a cualquier escenario sabiendo que van dejar buena sensación. Estuvieron explosivos desde que arrancaron con “God Save Us", "If You Still Hate Me" y "Unreal", sabiendo colocar cada elemento en su lugar adecuado para provocar el máximo, jugando con contrastes de agresividad y melodía, una buena dosis de ritmos latinos y estribillos muy melódicos cargados de voces limpias. una forma tan personal de concebir la música que la sacan desde muy adentro.
Ill Niño
La sensación que sigue dejando Cristian Machado es la de un vocalista que siente lo que canta y que no pierde nunca el contacto con el público, con una cercanía en sus dialogos que deja huella. Fueron numerosas las veces que pidió la participación de los allí congregados con "Vamos Vascos" e incluso advirtiéndonos de lo perjudicial que es fumar tabaco, que la marihuana es menos dañina para el cuerpo. Como era de esperar las canciones fueron interpretadas en el mismo orden que aparecen en el álbum. La pasmosa coherencia con la que iban combinando esos ritmos látinos en "Liar", "Rumba" o "I Am Loco" , dando a su música un carácter multiétnico y dejando caer una gama expresiva muy variada de sentimientos, alcanzaba de inmediato su cometido, el que todo el mundo diera muestras de estar volando entre nubes, sin oponerse en entrar en la atmósfera mágica que iban creando tan especial como adictiva. Se mantuvo el embrujo seductor con “No Murder” acrecentado aún mas si cabe por la espasmódica “Rip Out Your Eyes", en la que contaron con la ayuda de Richie Cavalera y su inteligente vitalidad expresiva en el tramo final con "How Can I Live" y "This Is War", sin perder la solidez de unos riffs siempre potentes que son los pilares sobre los que se hacen fuertes tales canciones, certificando que el secreto de una buena evolución musical está en no pensar en que los temas tienen que sonar o componerse de una determinada manera sino dejarse llevar por los impulsos emocionales.