Entrevista a los catalanes DEKTA

No se puede negar que los catalanes DEKTA hacen muy bien lo que hacen, un buen derroche de estilo con una elevada acentuación de los element...

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viernes, 15 de septiembre de 2017

Crónica de Ardi Beltza y Tracción en la sala Edaska, Barakaldo 02-09-2017

No se requiere una inteligencia atroz para cerciorarse de que la constancia es la clave del éxito. Cuántas veces hemos visto que no siempre vence el mejor preparado, ni siquiera el más apto o experimentado sino el que jamás se amilana, el que persiste y no arroja la toalla al primer obstáculo e inconveniencia que se cruza en su camino. Todo esfuerzo y sacrificio tiene su recompensa tarde o temprano. Quizás el relevo generacional que los grandes escenarios españoles están pidiendo a gritos venga de la forma más inesperada mediante propuestas menos mediáticas que vayan abriéndose paso sin complejos y a golpes de calidad, con estribillos abiertos y guiños puntuales a una gran diversidad de géneros que convergan en un sonido contemporáneo y reacio a etiquetas, renovando recetas clásicas, y una voz bastante versátil y mutante que nunca se haga repetitiva y unas melodías que se te incrusten en los oídos, poniendo de manifiesto la necesidad de desterrar de nuestro vocabulario determinadas etiquetas de uso común o en su defecto sustituirlas por otras.

Se presumía una noche cruda de directo a cargo de dos bandas navarras que concentran una frescura inusual desde el constructivismo y la confianza puesta en sus aptitudes. Los primeros en salir fueron Ardi Beltza con una potencia descarnada y un sonido que sabe aprovechar las ventajas del nuevo siglo. Andanadas metálicas contra lo establecido, cimentado en el thrash metal de cadencias groove, dobles bombos absolutamente demenciales y un blindaje de guitarras asesinas para enfatizar la fuerza vocal y expresiva de su vocalista, quien es capaz de sacar a relucir su lado más criminal cuando incide de lleno sobre los males humanos, injusticias y atrocidades perpetradas en una sociedad a la que muchos la siguen considerando de avanzada y culturizada, no viendo la más pura realidad, una marcha atrás y sin freno a su destrucción.


El doblete inicial, formado por “Arde Iglesia” y “Violencia”, ya avisaba de que no solamente se iban a circunscribir en darle fuerte con rabia y contundencia, sino de enviar recados subliminales a la iglesia y altos poderes que dominan la situación global en que estamos inmersos. La comunión se notaba en el ambiente, con lo que el viento sopló a favor en “Kaos y “Justicia”, dando los músicos una visión algo más labrada en el plano instrumental, complicados ensamblajes de punteos y ritmos a contrapelo en velocidad y corrosión. Siguió su curso la descarga con nuevas sacudidas y escasos comentarios salvo algún que otro comentario crítico y comprometido para despertar conciencias dormidas en “Mis Demonios” o “Tu Odio En Mi Piel”, asomando otras tesituras menos directas junto a esa pesadez de las rítmicas contrastadas con los decididos solos y las ejecuciones definidas bajo una intensidad desmedida que el público supo corresponder en su gran medida en su particular versión de “Grana y Oro (Reincidentes) y en el bofetón de actitud, inventiva y maestría compositiva mostrada en el tema que da nombre a la banda, plantando cara al poder establecido y derribando las paredes que nos aíslan y camuflan toda esa realidad circundante. En definitiva, una consistencia absoluta en su robusta base musical y mucha seguridad tanto a nivel técnico como escénico.


- Arde Iglesia
- Violencia
- Letras Explícitas
- Kaos
- Justicia
- Princesa
- Tu Odio
- Mis Demonios
- La Secta
- Evolución
- Grana Y Oro (Versión de Reincidentes)
- Ardi Beltza


La firmeza marca la forma de ser de Tracción, reflejado en su lucha por salir adelante tras varios cambios de vocalista y el empeño de construir un estilo personal, guiado siempre por la fuerza de la autoexigencia y la perfección. Tras unos años de parón obligado por la búsqueda de un nuevo cantante, la formación ha vuelto a la carga con mas fuerza que nunca gracias al buen hacer de su nueva adquisición, Tol procedente de los desaparecidos Sujeto K. Un tercer disco "Renacer" que suena contundente y directo, con largos desarrollos instrumentales y una sana voracidad estilística. Una fórmula a la que muchas bandas ya se han adherido, pero de la que muy pocos han logrado extraer un consolidado a la altura de sus pretensiones.


Sin miramientos la banda salió a morir sobre el escenario presentándose con “Cadáver De La Dignidad", demostrando una clara habilidad en el lenguaje de la creación de melodías, alternancia de compases y el sonido pesado de las guitarras que se impone siempre como enseña distintiva. Unas sólidas convicciones que parecen no tener fecha de caducidad y que siguen escapando de la influencia de los estereotipos comerciales, ampliando el espectro para los amantes del rock duro. Con un latir muy especial y una mayor fluidez siguieron presentando algunas composiciones de su nueva obra como: "Por Tu Mala Fe", "Redención" y "Zombies", entrelazados por viejos himnos para que no decayese en demasía la tónica ascendente de la descarga. Bien es cierto que algunos de ellos ya suenan a clásico como "Dinamita", "Rompiéndome" o "Kamikazes", al tratarse de convincentes balas certeras que plasman todas sus señas de identidad: agresividad y melodía perfectamente fusionados, dinamismo vocal, riffs pegadizos y una base rítmica veloz y con mucha pegada.


La vitalidad que atesoran en vivo y su capacidad de llevarnos por unos estribillos que siguen plasmando sus realidades con total naturalidad y que puedes estar tarareando de por vida, produce un efecto tan vivificante que aviva muchísimo a una reacción conjunta. “M.R" y “Jódete” comenzaron a mostrar que aquello iba cogiendo mayor ritmo en versatilidad y unas guitarras impetuosas que gemían y bramaban con absoluta autoridad. Todavía quedaban buenos momentos por vivir antes de los bises como "Adicción", "Cabos Sueltos" y "Rompiéndome", impregnadas de sensacionales fragmentos de distorsión guitarrera y una asombrosa modulación de las melodías a cargo de un vocalista que supo ganarse al público con una cordial naturalidad y carisma, generando una unánime petición de vuelta al escenario. No se hicieron mucho de rogar, arrancando con un solo de batería y dando rápidamente paso a “Bajo La Piel”. y "Kamikazes", desarrollándose en varias líneas melódicas que se enlazaron in crescendo sobre un ritmo constante y pegadizo bajo la solvencia y el dominio de la técnica. ¡Un renacer que rezuma vida y madurez!


- Cadáver De La Dignidad
- Por Tu Mala Fe
- Rocanrol
- Dinamita
- M.R
- Redención
- Zombies
- Resaca De Amor
- Jódete
- Sobrevivientes
- Adicción
- Cabos Sueltos
- Rompiéndome
- Bajo La Piel
- Kamikazes