El trabajo constante da buenos frutos, máxime cuando se trata de un octavo álbum en el cual han confluido a la perfección el peso de la experiencia y el tesón de su creación. Los Suecos Astral Doors siguen abriéndose paso sin complejos y a golpes de calidad, con mucho que ofrecer al heavy metal de corte más puro y tradicional. En su reciente álbum “Black Eyed Children” se muestran a corazón abierto, con mucho sentido, técnica y una calidad fuera de toda duda. Una sensacional habitabilidad entre el conjunto de elementos mediante unos cambios de ritmos que estructuran a los temás de una manera muy dinámica y sacando a relucir con toda su brillantez ese aspecto neoclásico para resaltar unos mensajes que son sinceras declaraciones de principios.
La banda supo aprovechar la ocasión de actuar en un marco tan incomparable, mostrando calidad y pulcritud en lo que hacen y ofreciendo sus nuevos temas en directo con tanto orgullo como sus clásicos. Arrancaron con “Evil Is Forever" , "We Cry Out" y "Walls", dando un desarrollo totalmente congruente, cuidadas melodías, suficiente técnica y elaboración y demostrando un trato cercano con el público pese a no ser muy numeroso. La banda continúa haciendo gala de una gran calidad individual en cada de uno de sus integrantes, especialmente fue destacable el papel de ambos guitarristas y el inagotable Nils Patrik Johansson, un vocalista impecable, comunicativo y cercano que se dejo el alma en un sensacional derroche de facultades. Mejoró un poco la cosa de la mitad en adelante, con la gente apoyando en todo momento en aquellos himnos que siguen calando hondo como: "The Last Temptation Of Christ", "Power And The Glory", "New Revelation", "Cloudbreaker"... Unos registros vocales perfectamente adoptados a la línea musical, intachable destreza a los instrumentos y una clara habilidad en el lenguaje de la creación de melodías. ¡Puro sentimiento y pasión!










