Hay fenómenos que la mente humana no llega a entender ya que no existe una explicación lógica, similar a esos grandes misterios de la vida que aún no han sido resueltos de una forma clara. Son muchos los años que llevan los madrileños Obús sin ceder ante nada ni nadie, subiéndose a los escenarios con el mismo entusiasmo y energía que cuando empezaron, desafiando al paso del tiempo y demostrando al mundo el significado de espíritu indomable. Una juventud eterna en sus almas que debida a su inexplicable particularidad instiga a pensar en un posible pacto de sangre con el diablo. Verles desfilar por tierras vascas debería ser todo un lujo ya que son la historia viva del rock más duro de nuestro país, ocupando un lugar privilegiado en las enciclopedias musicales y contribuyendo de manera extraordinaria a mantener viva la tradición del heavy rock más purista, con una honestidad intachable que muchos quisieran tener y un repertorio de himnos, de una consistencia como el cemento, los cuales perviven por encima de modas y tendencias
Empezaron por lo seguro, con un recordatorio a algunas de sus canciones más emblemáticas "Juego Sucio", "Más Que Un Dios", "Necesito Más" y "Pesadilla Nuclear", dejando bien a las claras cual sería la tónica general de su show, temas de minutaje generoso, largos desarrollos instrumentales y una incontestable fuerza interpretativa, a modo de transportarnos a la época en que ellos vivieron, a un viaje de placer hacia olvidados recuerdos de nuestra juventud. La motivación con la que salieron a escena, una plena autoridad desde el primer acorde, contribuyó a dar una imagen magistral y ejemplar de actitud, técnica y coordinación, en un repertorio bien ensamblado que denotaba un intenso trabajo de ensayo y preparación, dejando fluir su feeling sin ningún tipo de ataduras a través de canciones llenas de significado que han dejado huella en la cultura urbana actual como "Que Te Jodan", "El Que más",“la Raya" o "Te Visitará La Muerte". Se desbordaron las previsiones con la llegada de un triplete ganador "Corre Mamón", "Dinero, Dinero" y "Prepárate" mediante unos contrapuntos guitarreros intensos y un magnetismo que muy pocos pueden presumir en un escenario, invitando de inmediato a los presentes a participar en la fiesta rockera de "Vamos Muy Bien" tras la presentación uno a uno de los músicos y con el númerito escénico de Carlos Mirat sobre una escalera y de Fortu haciendo el pino. A pesar de ofrecer recitales idénticos en cuanto a repertorio no pierden innatas cualidades, actitud, sobrada entereza y eficacia más que demostrada.















