Entrevista a los catalanes DEKTA

No se puede negar que los catalanes DEKTA hacen muy bien lo que hacen, un buen derroche de estilo con una elevada acentuación de los element...

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lunes, 7 de mayo de 2018

Crónica Stravaganzza sala Santana 27, Bilbo 28-04-2018

A veces echar la vista atrás y hurgar en el desván de la memoria es todo un ejercicio muy saludable, desempolvar las raíces para revivir emociones pasadas y activar habilidades olvidadas. Los madrileños Stravangazza están experimentando ese sano placer de revivir sensaciones albergadas en su baúl de los recuerdos, un crisol de emociones profundas y recuerdos imperecederos que les permite volver a transmitir impulsos puros, liberar energía y expresar sentimientos íntimos. Aunque pueda entenderse de cierto oportunismo el hecho de que hayan vuelto a la escena sin sacar un nuevo disco de estudio, el atrevimiento de embarcarse en un gira con un importante despliegue de medios visuales, musicales y escénicos rompe dicho argumento a su favor.

La pasividad suele ser la respuesta mayoritaria en estos tiempos en lo que todo tiende a devaluarse, aún así el creer en uno mismo siempre genera ciertas recompensas. Pese a que el riesgo económico era demasiado alto debido al admirable coraje por parte de las organizadoras, de llevarlo a cabo en una sala de inmejorables condiciones, el esfuerzo y dedicación que pusieron durante semanas previas, dio como resultado una muy buena respuesta del público. Como era de esperar la formación cumplió su cometido de no dejar indiferente a nadie, de despacharnos y despacharse a gusto, abriendo de par en par las puertas de la esperanza y cerrando de un portazo las de la mediocridad, con una inigualable espiritualidad de combinar lo audaz con lo tradicional en base a una formidable solidez musical y una capacidad de improvisación sobrecogedora en ciertos tramos. Una actuación brillante en lo musical, colocado cada elemento en el lugar adecuado para provocar el máximo, ornamentos musicales de bella factura a cargo de un violinista (Sergio Ramírez) y una corista (Beatriz Albert), y un importante despliegue de medios visuales para generar la atmósfera perfecta en cada momento, con apariciones ocasionales de bailarinas (Zarina y Bloodymary) y una performance con el cuerpo pintado (Natalia Barrios), buscando el objetivo de aunar sonido, color y sentimiento.



El show estuvo divido en varios actos, un recorrido por la diferentes etapas de su trayectoria, algo mágico y armonioso como el universo, con elementos brillantes dispersos en cada uno de los temas, pero que conjuntamente iban dando un acabado de lo más coherente y bello. Una riqueza argumental repleta de genialidad y magia, pulsados por un concepto brillante de lo que debe ser un espectáculo, una serie de reacciones en cascada, de tal forma que a partir de cada una de ellas se generé las restantes. Músicos imantados a unas genuinas formas, con los sentidos despiertos y abiertos a sensaciones. Simplemente disfrute para amantes de la música de verdad. Naturalmente el punto focal estuvo en la maravillosa voz de Leo Jiménez, quien volvió a dejar claro que no hay trucos de estudio y a demostrar que su compacidad y brillantez dota al directo de momentos de una inusitada fuerza y una exhuberancia en contrastes. 



Una toma de conciencia de nuestro camino interior a cargo de canciones impregnadas de lirismo e inteligencia emocional sobre la debilidad y fragilidad del ser humano para que en esos momentos de nuestra vida en que creamos que todo está perdido, nos quede ese resquicio a donde agarrarse para seguir adelante, la fe en uno mismo. Se contagió con demasiada facilidad el entusiasmo y fervor imprimido por los músicos en los primeros temas "Dios", "Y en Soledad me Lamento", "Mi Tempestad". Las líneas vocales que perfectamente dibujaba Leo se fortificaban con el entramado instrumental versátil y complejo del inigualable Pepe Herrero, dispuesto de tal manera que enganchaba y absorbía más que producir rechazo. Hay temas que por una y mil veces que hayas visto a la banda siguen siendo espectaculares como "Desilusión", "Nostalgia", "Deja de Llorar", "Inmortal" y "Cuestión de Fe", dejando caer una gama expresiva muy variada de sentimientos, saltándose las barreras que limitan los estribillos convencionales y circulando atrevidos sin pagar peajes en otros terrenos. Una nueva luz con la que percibir el vacío subyacente en nosotros, materializándose inmediatamente en la espasmódica "Requiem", una unión consigo mismo para el desarrollo de una mayor riqueza interior y recuperación de la ilusión por la vida. Lo que quizás se echo en falta fue que no acabarían explotando al máximo sus capacidades individuales en los bises y optarán por lo fácil, un final festivo con la interpretación de "Hijo de la Luna" y "Eloise". La cuidada sintaxis expuesta y la plena convicción en sus facultades deben ser motivos suficientes para que sigan edificando una identidad distintiva a golpes de ambición, ilusión y pasión.


Set List

Primer acto

- Dios
- ... Y en soledad me lamento
- Mi tempestad

Segundo acto

- Esperanza
- Pasión
- Desilusión
- Dolor
- Nostalgia

Tercer acto

- Deja de llorar
- Grande
- Máscara de seducción
- Requiem
- Inmortal

Cuarto acto

- Cuestión de fe
- Sin amar
- Impotencia II (con la colaboración de Korpa)
- Un millón de sueños
- Raíces

Bises:

- Hijo de la Luna
- Eloise