Normalmente aquello que más queremos, más esfuerzo nos cuesta, ya que no queremos que nada salga mal y nos dejamos el alma para lograr un resultado satisfactorio. Desde pequeños nos enseñaron a valorar el esfuerzo por encima de los resultados, el arte de hacer las cosas bien, el saber agradecer con el corazón y no sólo con las palabras, pero vivimos en un mundo cambiante, en el cual cada vez menos se aprecia aquellas cosas que requieren de un esfuerzo. Los organizadores del Desolation Metal Fest han demostrado que más vale arriesgarse que quedarse con las ganas, de llevar a cabo lo que uno desea, lo que uno anhela y lo que uno está dispuesto a hacer. Más de 300 personas se dieron cita en la primera edición de su festival, un evento musical como motor de impulso para propiciar un relevo generacional que por desgracia no se da en la amplia mayoría de festivales consagrados y con una intención clara de promover el metal en la escena navarra.
En ocasiones hay formaciones que por diferentes motivos dejan al público con un estado de indiferencia absoluta, una sensación de neutralidad, ni buena ni mala, una ausencia de concreción y personalidad en su propuesta. En mi humilde opinión a los navarros Spirikom les falta aún desligarse un poco de sus influencias más notables para poder romper con esa linealidad musical de lo más previsible que contienen algunas de sus canciones como: "Futilidad”, “Hellter Skelter”, “Roldan Lurrazpian" o “Redrum”, y marcar una diferencia en las formas para convencer a los más puristas del metal. Aún así me gustaría alabar las ganas que le echaron, con un portento de honestidad y vitalidad en no dejar una sensación de ser sus creaciones meros ejercicios de estilo.
En ocasiones hay formaciones que por diferentes motivos dejan al público con un estado de indiferencia absoluta, una sensación de neutralidad, ni buena ni mala, una ausencia de concreción y personalidad en su propuesta. En mi humilde opinión a los navarros Spirikom les falta aún desligarse un poco de sus influencias más notables para poder romper con esa linealidad musical de lo más previsible que contienen algunas de sus canciones como: "Futilidad”, “Hellter Skelter”, “Roldan Lurrazpian" o “Redrum”, y marcar una diferencia en las formas para convencer a los más puristas del metal. Aún así me gustaría alabar las ganas que le echaron, con un portento de honestidad y vitalidad en no dejar una sensación de ser sus creaciones meros ejercicios de estilo.
Todo lo contrario son Mosh, uno de sus grupos que nunca decepcionan, capaces de transmitir una fascinante versatilidad musical y riqueza en detalles, ofreciendo un show lleno de vida, con sus intensas ráfagas de efusividad y contundencia rítmica, estribillos cargados de sentimiento junto a unos ritmos cortantes y una vitalidad escénica incombustible. Fue imposible en no caer rendido ante la imparable energía de la banda en la ejecución de algunas de sus elaboradas composiciones, repletas de arreglos, riffs y cambios de ritmo ("Entregate Al Momento", "Estrella Del Cartel", "El Salto, "Miedo Al Despertar", "Vais A Caer", "Lazos De Sangre"), y más ante la exquisitez vocal de su vocalista Inaki, un cantante con una poderosa voz que no sólo domina la melodía, sino que sabe dar vida a las canciones, algo en el que suelen errar muchos, una mente abierta a nuevas sensaciones, no solamente las de soltar adrenalina. Una formación en un estado de forma alucinante que sigue firmemente su camino
Ningún grupo exprimió tan bien su tiempo como los hernaniarras Meltdown, quienes volvieron a sorprender por la eficacia de su puesta en escena, descargando toda la fuerza de su post-metalcore con una categoría técnica que nada tiene que envidiar a bandas que vienen de fuera, exprimiendo al máximo todos sus recursos con una actitud envidiable y sin anclarse en unos postulados concretos de velocidad y cambios de ritmo. El público fue entonces protagonista, tomando partida como suele ser habitual en sus recitales con el hardcore dancing. Canciones que transportan y transmiten sensaciones de poder y emoción ("Izarren Hautsa", Death Is A Promise", "Black And Cold", "Rip Out My Eyes"), con un buen nivel instrumental, incluido su versátil vocalista, que no dudó en regalar diferentes modulaciones. Grata sorpresa final a cargo de una aplastante versión de Linkin Park "One Step Closer", incluida en el recopilatorio volumen cuatro del "Hardcore Hits Cancer".
Muy especial resultó la actuación de The Broken Horizon, que han logrado una chispa de diferenciación mayor a cargo de su nuevo vocalista Víctor Bttl, la revelación de un nuevo mesías, con un nivel técnico e imaginativo que resulta rompedor en un estilo donde ya parece que todo vale. La temperatura en la sala subió con ellos varios grados, convenciendo al respetable más purista presente en la sala con unos cambios de ritmos y contrastes que aportan casi por inercia una frescura que la mayoría de grupos en su estilo no han logrado alcanzar. Aunque la banda reincide en ocasiones en el uso de ciertos patrones compositivos, ha sabido desplegar un abanico de texturas en algunas de sus grabaciones, como el caso de "Oui", "Rotten Blood", "Miss Ladark" y "Deep Presion", para que su estilo evolucione naturalmente hacia otros derroteros, haciendo de su espectáculo en vivo algo tan dinámico como su propia música. Sensacional su nueva incorporación tanto en su interpretación de los temas como en su comunicación y conexión con el personal. Una consistente actuación que tuvo su momento álgido en la interpretación del "Psychosocial" (Slipknot), contando con el respaldo en las voces de Inaki (Mosh) y Julen Sarasua (Meltdown).
El ambiente se caldeó antes de que los gasteiztarrak Childrain aparecieran ante nosotros. Son por derecho una de las formaciones con mayor margen de progresión y una huella de identidad propia desde el constructivismo y la confianza puesta en sus aptitudes. Su concierto fue de menos a más, una actuación incontestable en todos los aspectos, donde los músicos exhibieron su mejor faceta, sonando como un canón y transmitiendo emociones muy profundas. Hábiles dinámicas expresivas en sonoridades densas y potentes, guitarras atmosféricas que despliegan un profuso abanico de matices, un bajo muy solido que no se contenta con la mera funcionalidad, un baterista que sabe llevar el ritmo y desarrollar una magistral ejecución en técnica y pegada y unos registros vocales donde se alinean todas las emociones humanas. Un magnetismo intangible, primitivo y salvaje, que es necesario experimentar para poderlo entender. Una banda que rompe muchos moldes con respecto al sonido más estándar.
No se amilanaron ante nada, ofreciendo un recital sonoro con rupturas abruptas, contrastes de tesituras y aportando esos elementos que certifican que la potencia albergada en sus trabajos puede ser emulada en directo. "The Wolf", "Confined" y "In Defiance Of" fueron las primeras detonaciones cerebrales que recibimos de sus manos, una estrujante, devastadora y apabullante demostración de fuerza y agresividad a cargo de un vocalista que traza perfectamente las melodías y que es capaz de imprimir el sentimiento adecuado desgarrando la voz cuando es necesario. Un comienzo fulminante cargado de buenas expectativas por parte de una banda en plena forma. Con "Requiem" ya lograban enganchar plenamente al público, con una gran fuerza infernal que emanaba del escenario, partiendo de una base rítmica veloz y con mucha pegada.
Hoy en día hay pocos grupos en la actividad que mantengan un nivel de intensidad con el que se sientan cómodos, rindiendo al máximo de sus posibilidades y dinamitando opiniones favorables hacia una unanimidad absoluta en el resultado, aparte de una entrega absoluta y actitud inconmensurable en provocar con tan solo tocar unas pocas notas de "Matheria", "Silence As A Medicine" o "Awakening" una auténtica detonación para facilitar la desinhibición y el garrulismo. En conclusión una descarga arrolladora como no recordábamos en ellos. La primera edición del Desolation Metal Fest se coronó como uno de esos festivales de los que hacen afición, que te animan a repetir y que quedarán en el recuerdo por las buenas vibraciones vividas. Ya solo nos queda esperar como agua de mayo que llegue la segunda edición para comprobar que esas buenas maneras no fueron flor de un día.






